sábado, 29 de septiembre de 2012

Niñas buenas mueren



Pedí que no despertaras tal dolor en mí,

rogué que la hecatombe de bombardeos parase,

y tu sin comprender porque tanta indefensión...

Y ahora te preguntas sobre mi silencio,
ahora  me preguntas sobre la luz...

Es que no conoces la oscuridad de la que soy capaz,
no quisiste ver, no quisiste escuchar... que ese ruego era por ti, no por mí.

El dolor abrió la herida, la herida abrió el mal, la sangre ardió en mi pecho,

dando espacio para la oscuridad, el recuerdo mantiene el duelo de la felicidad,

ciertas niñas buenas mueren por razón de amar.






martes, 27 de marzo de 2012

Me perdí en la luz que parecías traer...
Yo elegí creer ... en las palabras de tus labios pronunciadas,

Hoy sé que me equivoque...
sé que escogí ser ingenua,
sé que me perdí...

Pero en el corto trecho que marcamos tu y yo,
algo me dice que te engañaste primero,
que hoy no duermes.


Sabias palabras de mi amigo
cuando anuncia que el crecimiento es un descubrimiento que se vive en soledad,
es allí solito con uno mismo cuando se nota la piel más dura,
cuando los mismos hechos provocan menos daños.
Es un manjar agridulce, esto de encontrarse a media noche (o acaso es media madrugada?)
recogiendo los trozos que aún no se arman,
pero consciente de que esta vez es mucho menos la destrucción,
de que el músculo se enancho, pues aparentemente duele menos este amor,
que tiene de los otros la misma equivocación.